
Encontré un papel en un cajón. Al verlo me quedé sentada en el suelo durante dos horas, pensando…hasta que oscureció.
Había algo que no entendía. Pasaron los días y yo seguía volviendo cada noche al papel, a ver si se me ocurría alguna solución. Nada.
Acabó convirtiéndose en una obsesión, hasta el punto de no dormir en toda una noche. Vagaba, con el papel en la mano, por el pasillo, por el salón…dándole vueltas.
Una noche no aguanté, cogí el papel y salí a la calle. Mientras caminaba se me escapó de las manos. Al recogerlo, con la luz blanca de la luna, empecé a distinguir su contenido.
Comprobé con gran asombro que no ponía nada.
¿Por qué a mí nunca me escribiste?
Había algo que no entendía. Pasaron los días y yo seguía volviendo cada noche al papel, a ver si se me ocurría alguna solución. Nada.
Acabó convirtiéndose en una obsesión, hasta el punto de no dormir en toda una noche. Vagaba, con el papel en la mano, por el pasillo, por el salón…dándole vueltas.
Una noche no aguanté, cogí el papel y salí a la calle. Mientras caminaba se me escapó de las manos. Al recogerlo, con la luz blanca de la luna, empecé a distinguir su contenido.
Comprobé con gran asombro que no ponía nada.
¿Por qué a mí nunca me escribiste?

4 comentarios:
Muchas veces las ilusiones nos roban el tiempo y nos quitan el sueño hasta que descubrimos que son simplemente eso... ilusiones... y regresamos a la realidad.
Triste y duro el texto, pero identificador.
Saludos.
tu aquí lo haces todo con nocturnidad y alevosía mihihi.
ya te firmaré cosas más profundas,que ahora estoy en el curro,pero bueno,
passeeeei jajaj
Todos deseamos ese papel que nadie nunca nos escribió. Qué bien escribes sistercita, jejeje. Besos
vivir con una obsesión y darse cuenta que no existe el motivo de la misma...
gran texto como todo lo que escribes pequeñina!
cuidate a ver si te veo pronto (K)
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