miércoles, 10 de septiembre de 2008

La Habitación


La habitación silenciosa y sombría esperaba aletargada. Algo inquieto en sus esquinas aleteaba sin moverse.Yo la hice años atrás, la conformé como el agradable refugio que es hoy. O que había sido.Cada vez que he vuelto, sin embargo, puedo sentir el reproche que rezuman sus paredes. El azul de sus lamparitas está cada vez más gastado, y su luz cada vez es menos tenue y más fría. La encuentro ahora sola y resentida.

Soy consciente de que la he sustituido, ya no paso tanto tiempo allí como solía…ya no le pido a cambio todo lo que me daba. En la habitación no hace ya calor. El radiador la convierte nada más en una pegajosa sauna.Una confortable y caliente cama que me mece en un profundo sueño. Y esta noche ya no pude despertar.

Era ella, era la habitación que actuaba despacio, paciente. Era ella la que me hizo ver terribles cosas de las que no podía escapar.Fue en esa habitación donde hoy me desperté llorando, de la que salí pisando un suelo frío y a la que volví buscando un consuelo que ya no encontré. Y es mi habitación la que ya no es la misma.

Hoy me he sentado en la cama, quieta, esperando escucharla. Y me ha hablado.


No puedo volver: mi habitación se ha vuelto contra mí.