Hay noches difusas en que parece que toda la vida ha transcurrido en un largo y hermoso sueño. Y te despiertas con una resaca de años preguntándote dónde has estado y por qué tienes esa sensación tan certera del peligro que supone querer a las personas. Pero sigues durmiendo, sin embargo, bajo una plácida y segura respiración.
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