
La habitación silenciosa y sombría esperaba aletargada. Algo inquieto en sus esquinas aleteaba sin moverse.Yo la hice años atrás, la conformé como el agradable refugio que es hoy. O que había sido.Cada vez que he vuelto, sin embargo, puedo sentir el reproche que rezuman sus paredes. El azul de sus lamparitas está cada vez más gastado, y su luz cada vez es menos tenue y más fría. La encuentro ahora sola y resentida.
Soy consciente de que la he sustituido, ya no paso tanto tiempo allí como solía…ya no le pido a cambio todo lo que me daba. En la habitación no hace ya calor. El radiador la convierte nada más en una pegajosa sauna.Una confortable y caliente cama que me mece en un profundo sueño. Y esta noche ya no pude despertar.
Era ella, era la habitación que actuaba despacio, paciente. Era ella la que me hizo ver terribles cosas de las que no podía escapar.Fue en esa habitación donde hoy me desperté llorando, de la que salí pisando un suelo frío y a la que volví buscando un consuelo que ya no encontré. Y es mi habitación la que ya no es la misma.
Hoy me he sentado en la cama, quieta, esperando escucharla. Y me ha hablado.
No puedo volver: mi habitación se ha vuelto contra mí.

3 comentarios:
Impresionante.
Pero mucho tiempo entre post y post. Ya empieza a parecerse al otro, aunque este espero que no lo abandones. ;-)
Jaja gracias Jose, me alegra que te guste. Y no, no quiero abandonarlo, pero a ver si saco tiempo porq este año es duro.
No puedo acceder a tu perfil,y por lo tanto menos a tu blog..y perdona mi memoria pero no recuerdo quién eres. Si no te importa pasame por aquí la dirección de tu blog y te visito.
Un saludo :)
Precioso, hermanita. No dejes de escribir. Te quiero
Publicar un comentario