martes, 14 de octubre de 2008

Un papel


Encontré un papel en un cajón. Al verlo me quedé sentada en el suelo durante dos horas, pensando…hasta que oscureció.
Había algo que no entendía. Pasaron los días y yo seguía volviendo cada noche al papel, a ver si se me ocurría alguna solución. Nada.
Acabó convirtiéndose en una obsesión, hasta el punto de no dormir en toda una noche. Vagaba, con el papel en la mano, por el pasillo, por el salón…dándole vueltas.
Una noche no aguanté, cogí el papel y salí a la calle. Mientras caminaba se me escapó de las manos. Al recogerlo, con la luz blanca de la luna, empecé a distinguir su contenido.
Comprobé con gran asombro que no ponía nada.

¿Por qué a mí nunca me escribiste?

jueves, 2 de octubre de 2008

Mis pesadillas


Hay noches difusas en que parece que toda la vida ha transcurrido en un largo y hermoso sueño. Y te despiertas con una resaca de años preguntándote dónde has estado y por qué tienes esa sensación tan certera del peligro que supone querer a las personas. Pero sigues durmiendo, sin embargo, bajo una plácida y segura respiración.